MERCEDES GALLEGOS JIMÉNEZ - E.I. CIGÜEÑA MARÍA

Después de haber leído, clasificado, pensado y reflexionado sobre varios cuentos, he elegido el cuento de ¨Un Bicho Raro¨ del que, a continuación, dejare su ficha técnica:

Insertando imagen...

TÍTULO: Un bicho raro

AUTORES: Paz Rodero y José Morán

ILUSTRADOR: Emilio Urberuaga 

EDITORIAL: Edelvives 

FECHA 1º EDICIÓN: 2003

EDAD: 2 - 3 (1ºCiclo de Infantil)

FORMATO: Tapa dura (26 págs.)



Este cuento está escrito en un formato que puede ser cambiado de manera fácil a la hora de contárselo a los niños ya que, aunque se produzcan cambios en él, la historia del cuento no varía en nada. Por ello, he decidido que la manera de contarlo va a ser a través de la narración apoyada en las imágenes del libro.

Como iba a ser contado a través de la narración, lo primero que he hecho ha sido leerme el cuento varias veces para poder saber de qué iba la historia y que imágenes había en cada una de ellas, es decir, me he ¨estudiado¨ el cuento para poder contárselo a los niños y que no se pierda la esencia del cuento que es mostrar aquellas diferencias que tiene cada persona en el proceso de creación de identidad.

Considero que este cuento es ideal para los niños de mi clase porque: primero, se encuentran en una etapa en donde empiezan a construir gran parte de su personalidad e identidad, tal y como he podido observar en los niños muchos de ellos todavía se fijan en algunos de sus compañeros para poder guiarse de la personalidad de sus otros. Creo que a través de este cuento se les puede empezar a introducir en que las diferencias que tenemos las personas entre nosotras mismas no es algo malo, sino que es ideal ser diferentes porque eso nos hace únicos.

Por otra parte, también he elegido este cuento porque hace referencia a varios animales y describe varias de las características de estos. Y ¿qué tiene que ver esto con los niños de 2-3 de mi clase? Pues tiene mucho que ver, puesto que están muy centrados en lo que es tema de animales, muchos se sienten identificados con algunos de ellos es como su ¨animal espiritual¨, por ello, creo que si se cuenta de la manera adecuada este cuento puede ser muy divertido e interesante para ellos. Además, cabe mencionar que en nuestra clase tenemos una niña con retraso del lenguaje y como se comunica mucho a través de sonidos, poder contar cuentos en donde oiga sonidos de animales y los puede unir junto a su imagen y su nombre es algo ideal para ella.

Cabe destacar que los niños de 2 - 3 años se encuentran en una etapa donde les encanta aprender muchas palabras nuevas, empiezan a comprender las secuencias narrativas y temporales, pueden leer cuentos ellos solos guiándose de las imágenes del cuento, empiezan a mostrar intereses por los libros que tienen ilustraciones con funciones y donde se narran más de una acción y, por ello, debe de haber una predominación de la imagen sobre el texto y deben ser ilustraciones con bastantes colores que les introduzca en la historia. También son ideales los cuentos con protagonistas animales o niños con los que se puedan reconocer y aquellos de trama más compleja, con partes que se repiten.

Por otra parte, sabemos que se encuentran en una etapa donde son muy egocéntricos en la interpretación de la realidad que ellos perciben, construyen los conceptos a través de la manipulación directa y distinguen la palabra del objeto que representa.

Por todo esto, además de los intereses y necesidades evolutivas que he podido observar que tienen como grupo, he elegido este libro para leerles. He de decir que ha sido un libro muy bien acogido y que les ha causado mucha curiosidad.

Bien, una vez que he explicado un poco como iba a desarrollar este cuento a modo de lectura y como he escogido este libro, voy a pasar a explicar cómo me lo he preparado. Aprovechando que tengo una hermana pequeña, lo que he hecho ha sido practicar con ella la modulación de voz, los posibles momentos donde podría haber una mayor interactuación con los niños y las posibles modificaciones que se podían hacer en la historia de tal forma que no se perdiera el hilo. Aunque me hubiese gustado grabarlo, no he podido hacerlo ya que se los leía a la hora de irnos a la cama o en momentos de calma y si ella ve una cámara se desconcentra enseguida lo que me hacía imposible la lectura del cuento.

La verdad es que esta preparación y este ensayo me ha ayudado bastante porque iba a ser la primera vez que les iba a leer un cuento y, a pesar de que no es lo mismo contárselo a una niña que a 18 me parece muy importante tener esta perspectiva porque sabes en que se pueden aburrir, que partes puedes cambiar para volver a introducirles en la historia si en alguna parte se desconectan o simplemente como hacerlo más dinámico e interesante para ellos. 

Durante este momento, me preparé una serie de cuestiones para poder integrar a los niños en el cuento y, así, saber también que están siguiendo el hilo de la historia. Como en la portada hay un dibujo de un huevo con una cola saliendo, la primera cuestión que se me ocurrió fue: ¨¿Qué podemos ver aquí?¨ o ¨¿Qué puede ser esto?¨

Después, planteé ciertas preguntas en relación con la historia. Algunas de estas cuestiones son: ¨¿Qué es este sitio?¨, ¨¿Dónde está el camaleón?¨, ¨¿Qué es eso que ha caído del cielo?¨, ¨¿Por qué le sigue el camaleón?¨, ¨¿Cómo se pude sentir Bicho Raro?¨ y ¨¿Está feliz de estar con su familia?¨.

Para saber que han sentido con el cuento y tener constancia de que se han enterado de la historia, escribí unas preguntas finales que son: ¨¿Alguna vez os habéis sentido como Bicho Raro?¨, ¨¿Cómo era el avestruz?¿Y la serpiente?¨, ¨¿Cómo sería estar en la selva?¨, ¨¿Qué más animales podríamos encontrar?¨, ¨¿Alguna vez habéis tocado una serpiente?¿Cómo fue?¨, ¨¿Qué frutas podríamos encontrar en la selva?¿Qué sabor tendrían?¨ y ¨¿Os ha gustado el cuento?¨.

Una vez que tuve planteado el cuento, me dí cuenta de que a lo mejor para facilitarle la experiencia de este cuento podría poner algunos sonidos, preparados con anterioridad, para que se introdujeran más en la historia. Además, lleve unas pequeñas ramitas para que las fuesen palpando mientras la historia se iba desarrollando.

Después de encontrar los sonidos y categorizarlos, volví a ensayar la historia para saber en que momentos podría introducir los sonidos o desviar su atención al tacto de dichas ramas. Pero, este ensayo fue de manera individual, sin contar con la presencia de mi hermana, al mismo tiempo que realicé estos ensayos, me planteé dos objetivos con respecto al cuento puesto que, mi tutora, me pidió que pensará dos cosas que quería conseguir con dicho libro. Estos dos objetivos fueron:

  1. Reconocer y ampliar las características que conocen de los animales. 
  2. Observar sus diferencias respecto al resto de sus compañeros.  

Al día siguiente cuando realice el corro los niños estuvieron muy atentos y participativos, en la primera pregunta respecto a la portada muchos me respondieron ¨Es un huevo¨, pero me llamo la atención que una niña dijo ¨No, es la luna¨ y cuando le pregunte por qué creía que era la luna ella me respondió ¨Por qué es blanca y brillante como la luna¨. Muchos otros niños notaron que sobresalía la cola y me preguntaron ¨Mercedes, ¿qué es eso?¨ y de manera improvisada les respondí ¨No lo sé, a lo mejor es un semáforo¨, las caras de todos fueron de sorpresa, aunque cuando reflexionaron sobre ello empezaron a decir que a lo mejor era pajaritos o camaleones bebés porque, por supuesto, el camaleón que está encima del huevo no quedo desapercibido.

Después de esta primera ronda inicié la narración del cuento, aunque en la primera página nos detuvimos les pregunté qué podía ser ese lugar y unos me respondieron que era la selva, otros que era una jungla y otros simplemente dijeron que era naturaleza, mientras respondían a la pregunta y llegaban a un acuerdo, Lucía, la tutora, puso el sonido de una selva.

Lo que me llamo bastante la atención de esta segunda interactuación, fue que en cuanto observaron mejor la imagen se dieron cuenta de que había cocodrilos y se pusieron como locos a decir que había cocodrilos y que el camaleón debía tener cuidado.

A continuación, pasamos a la siguiente página y nos dimos cuenta de que lo que había caído del cielo era un huevo y empezaron a plantar posibles hipótesis de lo que podía salir de ese huevo. Muchos estuvieron de acuerdo con que del huevo iba a salir un pájaro, pero otros pensaron que a lo mejor era un cocodrilo o un pato. En cuanto pasamos la página todos dijeron ¨¡Es un pájaro!¨, pero solo una niña noto enseguida que los colores que habíamos visto en la portada pertenecían a la cola del pájaro y grito ¨¡No es un semáforo, es la cola del pájaro!¨.

Siguiendo con la narración los niños notaron que en todas las páginas aparecía el camaleón y entonces les pregunte que porqué el camaleón seguía al Bicho Raro y entonces todos estuvieron de acuerdo que era para cuidarle y comprobar que no se metía en ningún lío. Sin embargo, me gustaría poner la respuesta que dijo un niño ¨Pues para cuidarle, hombre que es un bebé¨, lo dijo en un tono como si fuera lo más obvio del mundo.

Según la historia evolucionaba, pudimos observar que Bicho Raro tenía diferentes estados de ánimo y entonces aproveche a preguntarles cómo se podía sentir el pájaro, como ellos mismos habían denominado en un principio. Muchas de sus respuestas fueron que estaba enfadado y triste, cuando les pregunté porque ellos me respondieron que enfadado porque nadie le entendía, porque tenía hambre o porque no había encontrado lo que había ido a buscar, y que se sentía triste porque se había perdido, porque su familia no estaba con el y tres niños me respondieron que estaba triste porque quería bibi o teta.

Al final de la historia, todos estuvieron muy satisfechos con el final. Recuerdo que la primera vez que mencione el apodo de Bicho Raro, muchos me corrigieron diciendo que no era un bicho raro, sino un pájaro. 

Me gusto mucho que durante todo el cuento muchos de los niños hacían diferentes expresiones algunos ponían cara de enfado, otros cara de tristeza, otros se ponían felices en determinados momentos y, cuando vieron que Bicho Raro saltaba encima de las cabezas de los cocodrilos sus caras eran de asombro y de miedo, pero lo que más me gusto y me llamo la atención fue que empezaron a decirle ¨¡Cuidado, que los cocodrilos te van a comer!¨. La verdad es que las interactuaciones durante el cuento fueron muchas, a veces, no hacía falta hacerles cuestiones porque ellos mismos se daban cuenta de lo que pasaba en la historia y de lo que veían en las ilustraciones y comentaban sobre ello.

 Una vez que finalizamos la historia, pasé a preguntarles un poco si alguna vez se habían sentido como el pájaro y me respondieron que cuando estaban lejos de papá y mamá a veces se sentían tristes, y que cuando tenían mucha hambre también se ponían de mal humor.

La verdad es que en lo que es interactuación con ellos e intervenciones, lo que respecta a este grupo de niños no he tenido ningún problema, ya que son muy participativos y habladores, les encanta contar anécdotas que les han pasado y tienen relación con lo que estamos hablando. Esto se debe a que los niños se encuentran en una etapa de egocentrismo total y les gusta captar toda la atención cuando están contando diferentes historias que les ha pasado. Además, no podemos olvidar que muchas veces los niños relaciones las historias ficticias de los cuentos con situaciones reales que han vivido ellos, por esto, es muy importante saber elegir bien los cuentos que les vamos a contar ya que, dependiendo de los objetivos que queremos conseguir, debemos tener en cuenta sus intereses, sus necesidades evolutivas y, sobre todo, sus gustos.

Intenté que a través de la imaginación y, en medida que me era posible con materiales reciclados y naturales, evocar de manera real sus sentidos.

Por un lado, hice que escucharan los sonidos de los animales o del lugar donde se desarrollaba la historia, al mismo tiempo que veían las ilustraciones del cuento. Cuando les pregunte por las características de los animales, algunos me preguntaron si los avestruces tenían plumas, entonces se me ocurrió que podría hacerles imaginar cómo se sentiría tocar a una avestruz o el caparazón de una tortuga y que me contasen que sensaciones tenían.

Como nuestras clases se hacen en el jardín, no se me complicaba tener que buscar posibles plantas o troncos de árboles que podrían encontrar en una selva, de este modo, hacía uso del sentido del tacto y del olfato.

Esto fue lo que se me ocurrió para evocar sus sentidos y pudiesen ponerse más en situación con la historia que se les estaba contando. La verdad, es que en cierto modo se me complico un poco porque creo que a los niños les hacía más ilusión hacer intervenciones que tener que imaginar o tocar ciertos materiales. Además, con la evocación de sus sentidos, era más fácil que se distrajeran y perdieran el hilo del cuento, por ello, en aquellos sentidos como el tacto y el olfato, decidí que lo mejor era evocarlos después del cuento en la ronda de preguntas finales. 

Por último, me gustaría decir que personalmente tenía mucha ilusión de hacer esta actividad con los niños porque se que les encantan los cuentos y les encanta introducirse dentro de una historia que les interese y que abarque todos sus gustos. Pero, por otra parte me sentía nerviosa porque no sabía si la elección de los cuentos iba a cumplir con las expectativas de los niños, sin embargo, cuando me senté en el corro y empecé a seguir el guion que tenía y a improvisar en determinados momentos en los que las cosas no iban según lo planeado, me dí cuenta que en realidad tenia más miedo de fallar y no ser capaz de enfrentarme a los niños que de preparar y contar el cuento, porque al final, después de dos semanas ya conocía lo suficiente a los niños para conocer sus gustos e intereses.

Por lo tanto, puedo decir que esta actividad la he conseguido llevar a cabo con mucha confianza, gracias a que los niños han esta muy receptivos y participativos en la narración de la historia. Además, he aprendido a hacer uso de los sentidos para contar un cuento, aunque estoy segura que conseguiré perfeccionar las técnicas con más práctica y una mayor preparación. 


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