LA ESCUELA CON LOS CINCO SENTIDOS

Gracias a que los miembros del equipo SISU hemos estado en 6 diferentes colegios, podemos ofrecer a las familias de la asociación AHFFseis diferentes relatos psicológicos de nuestros centros. Pero no os preocupéis, porque este relato está organizado según nuestros cinco sentidos. Esperamos que os guste.  

Cuando entramos en un nuevo espacio siempre nos invaden nuevos olores, esencias aromas, que nos hacen trasladarnos a diferentes recuerdos de nuestra infancia o nos provocan una serie de sensaciones. 

¨Como cada día al entrar al centro, paso por la sala de profesores, en la que siempre hay un profundo olor a café que me hace darme cuenta de que empieza un nuevo día en el que debo dejarme la piel, por eso, me tomo un vaso de café con leche caliente antes de ir dirección al otro bloque en el que se encuentran mis alumnos¨ (Paula Castro, Colegio Público Divino Maestro). 

    

¨Cuando me dirijo a la entrada, procedo a desinfectarme las manos, un proceso muy presente en la vida de todos ahora mismo, y es ese el olor con el que soy consciente de que cada vez estoy más cerca de entrar en mi clase¨ (Lucía SestafeE.I. El Carmen). 

 

¨He de confesar que cuando huelo un perfume de niños, caigo rendida a sus encantos. Su suavidad, su olor a recién duchados, etc. Además, me hace viajar a mi niñez y a todos los recuerdos cuando mi madre o mi abuela me peinaban y me ponían gotas de Nenuco. El olor a colonia representa la entrada al colegio y el olor característico de un aula con niños¨ (Alba Fernández - Calvillo Berlanga, CEIP Miguel de Cervantes). 

  

¨Es verdad que ahora con la mascarilla percibimos los olores y esencias en una cantidad menor. Sin embargo, eso no evitaba que, aun llevando mascarilla, la fragancia y la esencia de uno de los niños siempre destacase sobre los demás.  

Debo decir que esta fragancia se debía al suavizante que su madre utiliza cuando lava la ropa. Además, mi día también empezaba cuando este niño llegaba a la puerta de la clase y, antes de que le viésemos, su olor que colaba por toda la clase anunciándonos su llegada.  

Por otra parte, su esencia se impregnaba en nuestra ropa, sobre todo, cuando estábamos cerca o jugábamos con él¨ (Mercedes Gallegos, E.E.I. Cigüeña María). 

 

¨A la hora de la fruta, todos los niños traen desde casa una pieza de fruta. Con la situación del Covid-19 la fruta se coge de la mochila por equipos y se la comen cada uno en su mesa, cuando esto ocurre la clase entera se inunda de un olor dulce que me recuerda a la infancia. Ese momento de recuperar fuerzas a media mañana antes o durante el recreo, el único momento en el que podías desfogarte correr y jugar en los columpios del cole. Es una sensación distinta verlo desde fuera, es muy reconfortante ver la cara de los niños disfrutando de sus frutas favoritas, además de que es muy bueno para su salud, y cogen costumbre de comer al menos una pieza de fruta al día¨ (Irene Martin, Colegio Amor Misericordioso). 

     

¨En Cigüeña María, todos los espacios tienen su propia esencia. Dentro del aula tenemos el rincón de animales donde se encuentra la mascota del aula, un cangrejo. Todos los niños tienen que hacerse cargo del cuidado del cangrejo y como le cambiábamos el agua cada 3 días, el olor del cangrejo y del agua sucia, se quedaba durante un corto periodo de tiempo en este rincón. Pero, los niños estaban tan pendientes de que el cangrejo no se escapase que a penas y notaban esta esencia.  

Sin embargo, una de las mejores esencias del centro se encontraba en los jardines donde pasábamos la mayor parte del tiempo. En cada uno de los jardines tenemos un rincón de naturaleza donde tenemos un montón de flores que siempre despenden aromas muy agradables y, de esta manera, nos sentimos más en contacto con la naturaleza.  

Gracias a todos estos aromas, se puede decir que la identidad de Cigüeña María es el contacto con la naturaleza, además de nuestro animal representativo que es la cigüeña¨ (Mercedes Gallegos, E.E.I. Cigüeña María). 

               

¨Todos los viernes en algún momento del día damos una vuelta al cole a modo de paseo para que los niños salgan de su zona de estar (clase y recreo), ya que ahora debido al Covid-19 no pueden estar moviéndose libremente por el colegio ni con niños de otras clases. Como se saben el recorrido, les dejamos que vayan por delante a su ritmo, pero fijamos una serie de paradas que tienen que hacer los niños para revisar que no falta ninguno y que están todos bien. Una de esas paradas es el huerto, que estos últimos años están cuidando mucho más que cuando yo estaba en el colegio. Está lleno de flores preciosas y verduras como lechugas, tomates, patatas y pimientos que huelen de maravilla y dan un toque de libertad y campo al colegio¨ (Natalia Fernández, Colegio Estudio). 

 


Consideramos que el sentido de la vista es quizá uno de los sentidos más importantes del ser humano, y ha sido el que nosotras hemos tenido más activo durante la estancia en los colegios. Con él hemos podido percibir e interpretar imágenesacciones, reacciones, sucesos, etc.  

¨Al entrar al cole todos los días y ver su llamativa fachada vuelvo a aquellos días, que más bien han sido años, casi toda mi vida, en los que tenía que ir los cinco días de la semana a recibir mis clases. Lo recuerdo con mucho cariño ya que he pasado toda mi etapa escolar en el Colegio Estudio y son muchos los recuerdos que tengo aquí dentro. El colegio está lleno de barandillas amarillas y los techos dan una sensación de edificio japonés¨ (Natalia Fernández, Colegio Estudio). 

 

¨Cuando entro en la clase automáticamente me teletransporto a mi infancia, miro las perchas con los nombres de los niños, las paredes decoradas con sus dibujos, su material y todo ello me hace volver a sentir como si fuese una niña otra vez¨ (Lucía Sestafe, E.I. El Carmen). 

        

¨En el COAMI, tienen un árbol artificial dentro del aula, esto es algo que me ha llamado la atención y hablando con las profesoras de la escuela es algo que se les ocurrió introducir para que los niños tuvieran un ambiente más fresco y ameno en el aula, un toque de diversión y adaptación a la naturaleza, los niños, según la época del año cuelgan, frutos, flores, hojas de color marrón o copos de nieve en las ramas del árbol interior. También tienen un pequeño huerto al lado de la puerta del cole, donde los niños son participes de la cultivación y el crecimiento de frutas y hortalizas, como las fresas o las cebollas. Esto es algo que yo no he vivido en mis años de infantil, pero es muy gratificante ver como los niños viven y experimentan con el pequeño huerto además de que todo lo cultivado pueden disfrutarlo en casa. Los niños disfrutan mucho regando y probando algunos frutos recolectados. Es emocionante ver a los niños con las manos llenas de tierra, tocando y comprobando la textura del mantillo e incluso la satisfacción que ofrece el sacar las hortalizas de la tierra pegando un tirón¨ (Irene Martin, Colegio Amor Misericordioso). 

           

¨En el penúltimo día de prácticas, los niños dejaron este queso de juguete en el suelo y, de repente, Lucas vino y me dijo ¨Eso lo comen los dinosaurios¨. Me quedé tan desconcertada por lo que me había dicho que le dije ¨¿Esto lo comen los dinosaurios?¨, a lo que él me respondió ¨No, tal vez si existieran sí que lo comerían. O, bueno solo los que son herbívoros¨. 

He de decir que Lucas es un fanático de los dinosaurios y se conoce a casi todos los que han existido, pero cuando le preguntábamos que comían los dinosaurios él siempre nos decía que carne o planta, pero esta respuesta fue tan pensada y reflexionada que me llamo mucho la atención y la guarde en mi memoria.  

Por otra parte, otra niña de la clase, cuando subimos del jardín, le gusta colocar los zapatos de sus compañeros en un círculo o en fila. Pero, también suele probarse los zapatos, sobre todo, aquellos que más le llaman la atención y decidimos dejarla en su mundo porque parece tan concentrada que nos da mucha pena desconectarla¨ (Mercedes Gallegos, E.E.I. Cigüeña María) 

            

¨En Educación Infantil, se suele asociar el ponerse el babi a momentos en los que toca trabajar. De esta manera, los niños son más conscientes de ello. Sin embargo, hay algunos momentos específicos en donde el babi ya no es necesario. Estos momentos son, por ejemplo, el patio¨ (Alba Fernández - Calvillo Berlanga, CEIP Miguel de Cervantes). 

    

¨Trabajamos todos los días en una actividad en la que recorremos diferentes destinos del mundo, que es de donde provienen los alumnos. Ya hemos viajado por Rumanía, Marruecos, Colombia y República Dominicana.  

Esta actividad me parece realmente interesante ya que observamos diferentes cosas durante dos sesiones de cuarenta y cinco minutos, en el mapa que tenemos en clase siempre nos paramos a buscar donde se encuentra cada país y a raíz de eso trabajamos con la cultura, comidas típicas, costumbres, moneda, etc. Toda esta información la sacamos de internet mediante imágenes y videos que proyectamos en la pantalla de clase y de la que no paramos de aprender cosas nuevas¨ (Paula Castro, Colegio Público Divino Maestro). 

     

¨El Colegio Miguel de Cervantes (Tres Cantos) cuenta con un espacio para realizar talleres. En esta sala se desarrolla, sobre todo, el sentido de la vista. Durante la estancia, he podido observar el taller de luz negra. Este mes los niños descubrieron la luz negra ultravioleta, las pinturas fluorescentes y la diversión y creatividad que tienen ocultas. Una mañana para disfrutar, descubrir y sobre todo experimentar y manipular¨ (Alba Fernández - Calvillo Berlanga, CEIP Miguel de Cervantes). 

        

¨Hasta la penúltima semana de prácticas no me di cuenta de que por la ventana del baño entraba un rayo de sol todas las mañanas, y se colaba en nuestra aula. Recuerdo que me di cuenta de este rayo cuando hicimos uso del rincón de lectura y me senté al lado de la cuna y, de repente, me empezó a molestar este rayo.  

Otro momento que he podido disfrutar mucho en un espacio y, sobre todo, que he podido ver, es como los niños aprenden a expresarse artísticamente cuando están fuera en el jardín. Es decir, cuando realizamos las actividades de plástica en el exterior para disfrutarlo mucho más que cuando lo hacemos en el aula designada a este momento.  

Además, muchas veces he podido ver a los niños poner arena encima de las mesas del jardín y empezar a dibujar con su dedo, o coger un palo y arrastrarlo por el suelo haciendo un dibujo que ellos dicen que es un casa, papá y mamá, un arcoíris o cualquier cosa que ellos hayan querido representar¨ (Mercedes Gallegos, E.E.I Cigüeña María) 


     


¿Quién no recuerda el sabor que tenía la comida de su colegio? Para muchos de nosotros podría ser un sabor agradable, mientras que para otros puede ser muy desagradable. Pero, los sabores del colegio no solo abarcan los momentos de comida, sino que van mucho más allá.  

¨A los niños se les da un aperitivo a las 11.00 que consiste en una pieza de fruta, la cual se va alternando entre pera, manzana y plátano. A mí siempre me han encantado las peras del colegio, son pequeñitas y super jugosas, las echaba de menos. Los días que toca pera me hace mucha ilusión por que la disfruto un montón. Esto no se hacía cuando yo era pequeña y me parece muy buena idea, ya que de este modo obligan a los niños a comer algo de fruta todos los días y estos se la comen encantados ya que a esa hora de la mañana les entra cualquier cosa.  

Siempre he presumido de la comida de mi colegio porque la verdad es que está buenísima, casi toda es casera y las cocineras saben hacer muy bien su trabajo, además de ser super cariñosas. Como mi horario es de 9.30 a 16.00 como todos los días en el colegio, y bajo todos los días al comedor super emocionada pensando en que habrán preparado esta vez¨ (Natalia Fernández, Colegio Estudio). 

  

¨A media mañana vuelvo a la sala de profesores, lo que para mí significa un momento de unión y confort donde me tratan como si fuera una más, comentamos diferentes actividades o situaciones que se han dado, en resumidas cuentas, nos ponemos al día sobre temas tanto escolares como personales. Es un momento muy especial para mí, no solo por eso, sino porque cuando entro en esta habitación, el olor a pan caliente inunda mis fosas nasales y me da ese pequeño chute de energía que necesito para cumplir con mis niños.  

Al acabarme mi tostada de pan con tomate, que normalmente es esa la que como, porque también me he encontrado con mermelada, jamón o lacón, voy directa a mi clase, donde me espera una vuelta por el mundo¨ (Paula Castro, Colegio Público Divino Maestro).  

                                                       

¨Los niños comían en clase en junto con el resto de sus compañeros haciendo sus comidas más agradables. Los maestros, comíamos en la sala de profesores donde, según el turno en el comiéramos, lo hacíamos en compañía de unos maestros u otros.  

Creo que estos momentos eran los más agradables porque aprovechábamos a hablar sobre cómo nos había ido el día, las preocupaciones que tenían otros docentes buscando, entre todos, posibles soluciones, y, sobre todo, aprovechábamos para contarnos anécdotas graciosas que habíamos vivido. 

El momento de la comida, era el momento donde los maestros más nos encontrábamos y disfrutábamos de la presencia de otros colegas. En las comidas, todo eran risas y buenas vibras, donde podías desconectar durante un segundo de lo que es el trabajo en compañía de amigos¨ (Mercedes Gallegos, E.E.I Cigüeña María). 

           

¨En el día del libro, al final de nuestra jornada, vino una de las profesoras y nos entregó esta rosa de chuche tan bonita y con un sabor entre dulce y ácido.  

Cuando comimos la rosa en grupo, el momento se volvió más dulce porque lo estábamos pasando en compañía de gente con la que mantenemos una buena relación. Creo que este día fue de los más dulces que pude sentir y, no solo eso, sino que ese sabor se quedó durante todo el día, no sólo por el sabor de la comida, sino por quien compartimos todos esos momentos¨ (Mercedes Gallegos, E.E.I Cigüeña María). 

  


En un colegio no solo observamos lo que ocurre en nuestro entorno, sino que también lo percibimos y sentidos a través del tacto con las personas, con los objetos e incluso con los espacios.  

¨Todas las mañanas más o menos en el mismo punto, que es cuando estoy subiendo las escaleras del recreo de los pequeños para entrar en su sección, los niños de mi clase que me ven llegar salen corriendo hacia mí y yo me agacho para abrazarnos. Creo que no hay mejor manera de empezar el día que con un abrazo tan sincero como el que me dan mis niños¨ (Natalia Fernández, Colegio Estudio). 


¨Al llegar a mi clase, mis niños me inundan con cálidos abrazos y posteriormente nos sentamos todos en unas colchonetas frente a la asamblea, donde cada día que pasa escucho confesiones sobre las vidas de los alumnos y eso me hace aprender mucho de ellos. A medida que la mañana va avanzando realizamos diferentes actividades, como fichas de matemáticas, o jugar con plastilina, esto me he dado cuenta de que les encanta, todos los días me hacen diferentes regalos con este material ya he recibido flores, patatas, perritos calientes, caracoles, etc.¨ (Paula Castro, Colegio Público Divino Maestro). 

   

¨Cuando los niños llegan vienen corriendo a darme un abrazo y entusiasmados buscan mi atención y me cuentan lo que han soñado por la noche, me enseñan la ropa que llevan puesta buscando mi aprobación y yo hablo con ellos, mientras pienso en lo afortunada que soy por poder estar ahí, con ellos. 

Cuando llega la hora del desayuno, Manoli, una trabajadora del centro es la encargada de traer en un plato su desayuno y sus tazas. Cuando Manoli entra en clase, los niños van todos corriendo hacia ella y la abrazan, todas las mañanas sienten la misma ilusión al verla, se sienten cuidados y agradecidos, y es su manera de demostrar agradecimiento y amor.

  

Algo parecido pasa con Deivis un niño que, por su situación familiar, según me contó la profesora, necesita mucho cariño y sentirse atendido. 

Él desde el primer día me busca por la clase para venir y abrazarme, da igual lo que esté haciendo, lo deja y viene.  

Siempre tiene un detalle para mí, todos los recreos me regalan una hoja o una piedra. Le encanta sentirme cerca, que juegue con él, abrazarme, tocarme el pelo, olerlo, acariciarlo, eso a mí me hace sentir muy valorada¨ (Lucía Sestafe, E.I. El Carmen). 

   

¨Cuando llega el momento de hacer fila, para entrar o salir del aula, los niños se agarran emocionados por la salida. Ese momento en el que agarrarte del babi del compañero de delante, una sensación de que si te sueltas te perderás o que cuando ibas para atrás todo el mundo te seguía cual dominó. Ahora, como futura maestra, me encanta ver a los niños sujetándose todos entre ellos, no importa quién está detrás o delante. Cuando eres una niña el momento de la fila es tan emocionante como la de salir al recreo a jugar, ser la primera y poder dar la mano a la profesora era un privilegio que no siempre podías disfrutar¨ (Irene Martin, Colegio Amor Misericordioso). 

         

¨En la hora de la siesta muchos de los niños me agarraban la mano y, al hacerlo, nunca podían evitar centrarse en las pulseras que llevaba en estas. Pero, no solo las tocaban, sino que, en muchas ocasiones, se centraban en analizar estos pequeños accesorios para, acto seguido, empezar a decir sus características, si eran grandes para ellos, que colores tenían, etc.  

En una de las comidas, Ían y Bea, se centraron más en la pulsera más colorida, pero hubo un momento en donde se dieron cuenta que en la otra mano también había pulseras y Bea dijo ¨Estas solo son rojas¨Ían enseguida centro su atención en ellas.  

Como en el cuello llevo siempre un collar, Iván, muchas veces tenía la costumbre de tocarlo mientras me contaba alguna de sus historias. Sin embargo, Ían, Bea y Naiara, siempre que veían el collar no sólo lo tocaban, sino que me decían ¨Se te perdió y lo encontró Lucas en el jardín¨. Me causaba curiosidad que le dieran tanta importancia a este objeto tan pequeño porque ese suceso había pasado hacía varias semanas, pero después entendí que era porque, cuando Lucas encontró mi collar me puse tan feliz porque para mí tiene un significado importante, que ellos también le dieron importancia a ese suceso y a este objeto¨ (Mercedes Gallegos, E.E.I Cigüeña María). 

   

¨En el Colegio Miguel de Cervantes (Tres Cantos), la profesora de inglés propuso a los alumnos hacer una mariposa con los pies usando témpera. De esta manera, los niños pueden desarrollar el sentido del tacto mediante texturas. Los juegos o actividades de texturas son una excelente herramienta de trabajo para la estimulación sensorial de los niñosDurán (4 años), no le hizo mucha gracia esta actividad, de hecho, no quería hacerla. La tutora del aula me comentó que a Durán no le gustaban las texturas y que, por ello, había que estimularle. Al final, con mi ayuda y la de María (una chica con la que estaba de prácticas) logramos que Durán realizara la actividad¨. (Alba Fernández - Calvillo Berlanga, CEIP Miguel de Cervantes). 

       

¨Creo que una de las mejoras cosas que podemos disfrutar tanto de prácticas como cuando ya estemos ejerciendo de manera profesional, es ver como los niños investigan cada uno de los objetos o materiales que les ofrecemos y, además, buscan diferentes usos que se les puede dar.   

Con las cuentas, algunos niños podían hacer un collar y otros simplemente ver que como son sus dedos son tan pequeños entran dentro del agujero que tienen estos objetos. Lo mejor de estos dos diferentes conceptos es que, de una manera u otra, hacían estos objetos suyos ya sea como un accesorio que puedes ponerte y quitarte de tu cuerpo tranquilamente o, como hicieron otros, añadiéndoles a su cuerpo como si fuese una parte más de su cuerpo¨ (Mercedes Gallegos, E.E.I Cigüeña María). 

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¨Por otro lado, los juguetes y los juegos de motricidad fina y juegos simbólicos. Estando en la escuela, como futuros maestros descubrimos el juego por rincones, relacionados con el juego simbólico, con los coches, los trenes, las construcciones, etc. Los niños aprenden a cooperar en equipo, como a la hora de recoger. La sensación de jugar con ellos y meter la mano en las piezas de construcción para poder hacer la torre más alta o incluso crear algo que está en su imaginación. Es un gratificante que te cuenten que es lo que están creando con su carita de ilusión, todas estas observaciones te hacen revivir la emoción de que la profe te prestara atención a lo que hacías mientras jugabas como si fuera algo único e inigualable¨ (Irene Martin, Colegio Amor Misericordioso). 

         

¨En el jardín tenemos un rincón de naturaleza donde los niños tienen varias plantas a las que deben cuidar. En unos de los días de lluvia, algunas macetas, que estaban vacías, se habían llenado con agua e Ivánal verlo, decidió meter el dedo en la maceta. Creo que la sensación de sentir el agua fresca en su piel le gusto, porque a los pocos minutos metió las dos manos y me dijo que el agua estaba fresquita y que sentía un poco el tacto de la tierra.  

Otro de los niños, decidió empezar a pasar el agua de una maceta a otra, estaba tan concentrado en la acción que estaba realizando y parecía que en cierto modo le daba satisfacción y gustito escuchar como caía el agua de una maceta a otra que decidí sacarle una foto y no desconcentrarle¨ (Mercedes Gallegos, E.E.I Cigüeña María). 

       


La única manera de conectar con nuestro entorno y con la escuela es a través de la escucha continua que hacemos. Sin embargo, gracias a este sentido generamos memorias que podemos recordar en cualquier momento.  

¨Mientras me desinfecto y pongo rumbo a mi clase puedo escuchar de fondo música que el portero de la escuela pone todas las mañanas, es música alegre, me aporta energía y felicidad para empezar un nuevo día¨ (Lucía Sestafe, E.I. El Carmen). 


¨Mi día podía empezar de diferentes maneras, dando unos simples buenos días, con un abrazo de Silvia, Naiara o Jaime cuando llegaban a clase o, como era más común, con Iván hablándome de todas las cosas que había hecho o cantándome una canción que él mismo había inventado.  

Sin embargo, uno de los días que más recuerdo es cuando Silvia y Matilda empezaron a cantar la canción ¨Sofía¨ de Álvaro Soler en el jardín mientras jugaban con una hoguera que habíamos creado con unos palos días atrás. Yo me encontraba a unos pocos metros de ellas con algunos de sus compañeros ordenando nuestra caja de trabajo, cuando de repente empecé a oír a Matilda cantar esta canción y cuando Silvia quiso cantarla con ella, en un primer momento, Matilda le respondió ¨Tú no Silvi, esta es la canción de Alegra¨ y siguió cantándola ella sola, pero segundos después se le unió Silvia y empezaron a cantarla juntas¨ (Mercedes Gallegos, E.E.I Cigüeña María). 

CANCIÓN


¨Durante este mes de prácticas he recordado un montón de canciones infantiles que me enseñaron en el colegio cuando yo era pequeña (Caballo Pichirilo, Buenos Días, Mago Relinchín, Silencio…). La profesora de los niños canta muy bien y por lo menos dos veces al día cantamos todos juntos alguna canción acompañada de palmas o algún juego de manos para ejercitar la memoria y la motricidad fina. A los niños les encanta que cantemos y se divierten mucho cuando lo hacemos¨ (Natalia Fernández, Colegio Estudio). 

  

¨Durante estas semanas que hemos estado de prácticas hemos tenido días muy soleados y otros donde la lluvia ha tomado el poder.  

En uno de estos días de lluvia, mientras estábamos en la siesta y todo estaba en silencio, empecé a escuchar cómo la lluvia golpeaba contra la venta y, no sólo eso, sino que también podía escuchar el viento.  

En ese momento, lo único que se me ocurrió hacer fue cerrar los ojos y disfrutar del momento tan relajante que la naturaleza nos estaba ofreciendo y que muy pocas veces gozamos¨ (Mercedes Gallegos, E.E.I Cigüeña María). 

    


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